El blog de la única web (Cartas-sin-sellos.com) dedicada exclusivamente a la correspondencia desde el año 2000.
Nothing lasts really. Neither happiness nor despair. Not even life lasts very long. (Brief Encounter, 1945)
sábado, 31 de marzo de 2012
NAUFRAGIO
Este es el segundo nanorrelato que envié al concurso del Taller de Escritores. Se trataba de escribir un micro de 10 palabras como máximo, título incluido.
viernes, 23 de marzo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
Atraco
He participado en el III Concurso de Nanorrelatos de la web tallerdeescritores.com, envié dos. He aquí el primero. Las bases: máximo 10 palabras incluido el título. Ya salió el fallo.
Beatriz Alonso Aranzábal
jueves, 15 de marzo de 2012
Efectos secundarios
En mi descargo diré que escribí este micro en veinte minutos porque me quedaba media hora para que se agotase el plazo de envío (al concurso semanal de Relatos en Cadena). Menos de cien palabras y una frase de inicio: "Y además nos hace daño".
Y además nos hace daño, protestaron al unísono los residentes... (guardo el relato para futuros usos, gracias).
Beatriz Alonso Aranzábal
miércoles, 7 de marzo de 2012
NOSTALGIA
Hace tres días, el pasado domingo, el crepúsculo se llenó de caprichosas nubes que jugaban a ser un acuarium lleno de peces, de tiburones, e incluso apareció un pulpo. Esa mañana había enviado el microrrelato con el que concursaba en Relatos en Cadena, asi que creo que estas fotos acompañan bien la entrada de hoy.
NOSTALGIAComo lo hacía la ballena cuando engullía el... (guardo el relato para futuros usos, gracias).
Beatriz Alonso Aranzábal
miércoles, 15 de febrero de 2012
TRABAJO ESCOLAR
Hacía unas semanas que no participaba en el concurso de Relatos en Cadena, pero esta sí lo he hecho. La frase de inicio era "Se dibuja una sonrisa mellada", no más de 100 palabras (por una vez me sobraron) Aquí lo dejo.
TRABAJO ESCOLAR
Se dibuja una sonrisa mellada, la borra... (guardo el relato para futuros usos, gracias)
Beatriz Alonso Aranzábal
lunes, 13 de febrero de 2012
Disparos en los 80
Acabo de comprar, mirar, leer y disfrutar el libro de la fotoperiodista Marivi Ibarrola editado por Munster Books, “Yo disparé en los 80” . Son fotografías de principios de los años ochenta que van acompañadas de microtextos de autores diferentes, personajes de la época, incluidos algunos retratados. Me hizo mucha ilusión volver a ver a Mariví, que está fantástica, y recuperar fragmentos de memoria. En concreto, ha incluido una foto de Monaguillosh, en la que aparezco con una minifalda que ni recordaba, en el concierto que dimos en la sala Rok Ola en 1983.
En estos días además se ha dado la coincidencia de que, aparte de Mariví, dos personas más ligadas a aquella época me han mandado material de Monaguillosh. Por un lado el periodista musical Rafa Cervera, que nos visitó en el local de ensayo en 1982 y luego publicó una entrevista en su fanzine Estricnina.
Por otro lado el periodista Pablo Martinez Vaquero, que me ha escaneado dos fanzines (Estricnina, qué coincidencia, y Sintonía Cerebral) y que es el autor de un libro sobre los mods en España, en el que aparecían Monaguillosh en una etapa anterior a mi entrada en el grupo: "¡Ahora! No mañana".
Es increíble cómo una foto te hace recordar el lugar, lo que pasó ese día, cómo ibas vestida, y a veces hasta el antes y el después. Cuanto más pasan los años todo se vuelve más borroso. Incluso hay recuerdos que piensas si no serán una invención de la mente. Sé que estuve en lugares y eventos porque conservo las entradas, alguna anotación en mi agenda, pero no recuerdo nada. Supongo que fue también la sobredosis de conciertos, todo mi tiempo giraba en torno a la música. La memoria de los años ochenta se va quedando anquilosada en algunos lugares comunes, esos a los que acuden las revistas y periódicos cuando quieren referirse a esa época, a ”la movida”, y lo que verdaderamente se vivía, un mar de emociones, excitación, sorpresas y experimentación, va quedando como un pequeño reguero en la conciencia de muchos de los que pasaron por allí.
Beatriz Alonso Aranzábal
jueves, 26 de enero de 2012
Isabel González
La final del concurso de relatos de Cadena Ser del año 2010, a principios del mes de julio (que nos obligó a reducir de cinco a cuatro días nuestra estancia en Roma, adelantar el vuelo de regreso… y ¡sorpresa! nos encontramos al Niki Acusica Joaquin Rodríguez pilotando el avión) tuvo un efecto colateral muy importante, que fue el de conocer a los demás finalistas y compartir el aperitivo después. Pero no todo terminó ahí. Con la mayoría he mantenido un contacto bien a través de los blogs (Agustín Martínez Valderrama, Ana Martínez, Alberto Corujo), bien a través del facebook (Almudena Sánchez, Miguel Torija), de dos no he vuelto a saber (Ernesto Girondo y Javier Regalado), pero sobre todo he estrechado lazos (y cadenas) con Isabel González González y Rosana Alonso, dos escritoras “casi tan salvajes” como yo.
sábado, 24 de diciembre de 2011
REGALO FALLIDO
Los niños se quedaron muy sorprendidos cuando... (guardo el relato para futuros usos, gracias)
Beatriz Alonso Aranzábal
¡FELIZ AÑO 2012 (si puede ser)!
miércoles, 14 de diciembre de 2011
PARA LLEGAR A CARIÑO SE PASA POR CARANTOÑA (extracto de escapada a Galicia)
Después de dejar atrás un Bierzo envuelto en nieblas, llegamos al extremo noroeste de la península, haciendo un alto en Pontedeume, donde la lluvia entorpeció el paseo por el casco histórico en el que apenas había una o dos personas por bar, un viernes sobre las catorce treinta. Inútil buscar tapas marineras, sólo chorizo, zorza, huevos, chistorra. Por la tarde, en Cedeira, el viento empujaba las nubes, abría claros, y cabía la esperanza de que aun se pudiera hacer una excursión antes de cenar. Salimos en dirección a San Andres de Teixido, lugar de peregrinaje asociado al dicho “vai de morto quen non foi de vivo”, pero cada vez estaba más oscuro, había que serpentear por la montaña (A Capelada) para llegar al mar y durante unos instantes, precisamente cuando la niebla nos envolvía, pensé en volver atrás. Frenamos en seco ante dos vacas y un ternero, que nos miraron impasibles desde el medio de la carretera. Por fin, un letrero nos recondujo por el camino correcto y llegamos a la aldea, ya casi de noche, a un aparcamiento de autobuses vacío en el que un hombre vendía miel. Se notaba que era un lugar atractivo para el turismo, pues todavía quedaban tenderetes de recuerdos de Galicia, agitados por el viento que soplaba cada vez más fuerte. Pero la aldea estaba vacía, solo un par de parejas recorrían el camino hasta el santuario, que visitamos por dentro. Todo oscuro y con el rumor del oleaje batiendo por debajo, el ambiente me hacía canturrear la canción de Annabel Lee de Radio Futura, sobre el poema de Poe: “Hace muchos años en un reino junto al mar...”, quizás influida también por la visión del cementerio iluminado muy próximo al santuario. La oscuridad y las nubes iban dejando paso a la luz de la luna, que por su intensidad intuí que estaría, y estaba, llena. De regreso a Cedeira tomamos el camino correcto, y una vez allí, en una tasca disfrutamos de caldo gallego, camarones y xoubas. Pensé que había sido una excursión fallida, porque se adivinaba un mirador precioso si hubiera lucido el sol. Aunque quizás habría habido muchos turistas, que distraen de la contemplación. Lo que me perdí fue una placa, colocada hace dos años en aquel lugar, en conmemoración del actor Leslie Howard (la “obsesión” de Escarlata O’Hara), que viajaba en un avión DC-3 abatido por los alemanes durante la 2ª Guerra Mundial, más precisamente el 1 de junio de 1943, según revela el libro “El vuelo del Ibis” (José Rey Ximena, 2008). El actor viajaba en misión diplomática, “tras cumplir una misión secreta en Madrid”, desde Lisboa a Gran Bretaña, pero cayó por esos acantilados. Casualmente, la tarde anterior al viaje emitieron en televisión “Lo que el viento se llevó”, sin anuncios.
Pontedeume
Cedeira, la mañana siguiente
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