Nothing lasts really. Neither happiness nor despair. Not even life lasts very long. (Brief Encounter, 1945)

jueves, 2 de enero de 2014

La vida es una palabra muy corta


 



UN POCO TARDE

Llevabas siete días muerta, dijo tu madre con desprecio y me colgó. Sentado al borde de la cama, junto a la maleta recién deshecha, recordé nuestra última conversación telefónica: querías verme pronto, dijiste desde la cama con tu débil voz, más débil que nunca, y yo te prometí que tomaría el primer avión. Pero seguí dando clases a mis alumnas de surf, jugando con ellas sobre las olas, encendiendo fogatas al anochecer. No es que me hubiese olvidado de ti, es que no encontré ningún vuelo barato hasta la semana siguiente. Incluso te había comprado una caracola gigante, que ahora, cuando me la pongo al oído, sólo emite un lúgubre sonido.
 
 
 
 
CITA ANUAL
 
El ornitólogo rodó por la ladera hasta chocar contra un cercado. Cargado con sus prismáticos y sintiendo la tibieza del otoño recién estrenado, había esperado en vano la llegada de las majestuosas grullas escandinavas. Año tras año, los paisanos se burlaban de él, viéndolo clavado sobre la loma del pueblo y saludando a las aves que pasaban en formación. Fue al calar la noche sobre las dehesas cuando, exhausto y sin haber avistado nada, se cayó. Una dulce muchacha se acercó y se arrodilló para curarle la herida en la frente. Le habló en sueco y al oído, mencionándole un nuevo lugar de encuentro. O eso le pareció un instante antes de perder el sentido.
 
 
 
LADRILLO A LADRILLO
 
Cuando la encontró cayó rendido a sus pies. Le prometió un mundo de confianza plena (“cuéntamelo todo”) y fue levantando un castillo a su alrededor de sorpresas, agasajos, dulces, momentos mágicos. En el día o en la noche él se presentaba dispuesto a entregarse en cuerpo y alma, todo era cariño, entrega, amor. Mientras tanto, el castillo se iba estrechando hasta convertirse en un torreón de gran altura. Un día ella notó que se ahogaba, exclamó: “¡Necesito aire!”, y fue cuando descubrió que no tenía puertas ni ventanas. Tendría que empezar a cavar su propia salida.
 
 
EVASIÓN
 
Con mucho cuidado había ido escogiendo las setas, que asomaban a montones después de las recientes lluvias. Níscalos, boletus, alguna amanita. Tenía el cesto casi lleno. Y qué bien olía el monte. Qué fragancia tenían los pinos. Era un perfecto día de otoño. ¿Qué podría estropearlo? ¿Una repentina tormenta? ¿Una pareja de la guardia civil buscándole? ¿Un pinchazo en la rueda del coche robado? Para qué ponerse negativo, pensó, si lo peor ya había pasado: estaba fuera y no volvería dentro. Por sus muertos.
 
 
CONSULTA MÉDICA I

Doctor, veo relatos en todas partes.
 
 
CONSULTA MÉDICA II

Doctor, estoy llena de aforismos.
 
 
LA PROFECÍA DE LOS ABANDONADOS
 Como yo, nadie te amará. 
 
 
 
Estos microrrelatos forman parte de mi antología "La vida es una palabra muy corta" que espero que vea la luz, sobre tinta y papel, en este año 2014.
 
Se pueden leer muchos más haciendo clic en la pestaña "microrrelatos" y/o "relatos cortos" de la columna de la izquierda "Ocurrencias".
 
 

7 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Pues a partir de que lo sé, también espero yo que vea la luz con perfume a tinta en este 2014.

Un abrazo.

Arte Pun dijo...

La vida, ese relato corto con final triste bien podría reducirse a una palabra.

Pues qué bien que publiques, espero que a partir de ese momento sigas contándonos cosas. Felicidades.

Abrazos

Ximens dijo...

Me alegro, Beatriz, de tu próxima publicación. Un abrazo de 365 días.

Beatriz AA dijo...

Amigos, cruzo los dedos. No sé si ha llegado mi momento. Por si acaso lanzo mi deseo a los 4 vientos!

David Moreno (No Comments) dijo...

Qué buenos textos Beatriz. Mucha calidad. 2014 acaba de empezar y ya anoto esta posible publicación. Suerte.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Beatriz AA dijo...

Hola David, gracias por tu amable comentario.

Y gracias a todos por esos ánimos, un abrazo fuerte.

Paz Monserrat Revillo dijo...

Ánimos,ánimos, que viene de alma,como la que rezuma de tus micros.
Un abrazo grande como un año