Nothing lasts really. Neither happiness nor despair. Not even life lasts very long. (Brief Encounter, 1945)

sábado, 20 de diciembre de 2014

A punto de salir a la venta


En la radio otra vez

El pasado 12 de noviembre participé en el programa que se emite en Catalunya Radio, el Cabaret Eléctric, desde la sede que tienen en Madrid. Aquí estuve acompañada por el músico y artista Víctor Abundancia (o Víctor Coyote) y por el periodista musical Jesús Rodriguez Lenin. La excusa, de nuevo, fue el disco "Sombras" de Munster Records.



Éste es el pie de foto que pusieron a las fotos publicadas por el programa en el Facebook: 

Ja hem viatjat en el temps! Som als 80 amb membres de les bandes Los Coyotes, Desechables, Los Monaguillosh i Jesús Rodriguez Lenin, un periodista que va viure l'època. Junts ens emocionem amb el disc publicat per Munster Records: 'Sombras, Spanish Pop Rock- dark pop de 1081-1986'.

Y sí, los tres coincidimos con las camisetas a rayas. Pura coincidencia. Puro poso de aquellos años.

CIERRE DE CARTAS SIN SELLOS

Hace unas semanas, el 2 de noviembre, cerré mi página web CARTAS SIN SELLOS. Ahora queda como mi página personal, para quien quiera tener información sobre mis actividades literarias, artísticas, etc, etc.  

Como me imaginaba, nadie ha preguntado por la única web dedicada exclusivamente a la correspondencia. Llegué a publicar 8.575 textos en catorce años. 

Cartas Imposibles: 3.233 Cartas Adolescentes: 2.460 Cartas Abiertas: 1.497 Cartas Definitivas: 98 Postales : 67 Cartas Literarias: 29 Cartas Invitadas: 5 Cartas Culinarias: 24 Libros de Cartas: 9 Mensajes: 309 Consultas psicológicas: 444 Consultas adolescentes: 400 TOTAL: 8.575

Cuando no existían los blogs, páginas como ésta aglutinaban a muchas personas con afinidades comunes, luego cada cual prefirió tener su propio espacio y esperar visitantes, y actualmente las redes sociales se han comido a los blogs, porque engullen y abducen al personaL. Yo también he caído en estas redes. 

No obstante, espero que todo este esfuerzo y dedicación a CARTAS SIN SELLOS no desaparezca sin más, buscaré alguna forma de rendir homenaje a mi iniciativa y a la masiva y maravillosa respuesta que obtuve de miles de personas de todo el mundo. 

GRACIAS

jueves, 16 de octubre de 2014

LA IMPACIENTE


Hasta pasado un tiempo, aquella frase de la enfermera que oyó en la sala de espera quedó olvidada. Los acontecimientos posteriores hicieron olvidar los minutos previos. Los minutos banales e insignificantes de una pareja esperando a ser atendida. En una consulta llena de gente, llena de obstetras, con puertas abriéndose y cerrándose. Una tarde de invierno convertida en noche. La mujer observa  a su alrededor,  preocupada porque se está agotando el tiempo de aparcamiento del coche (habría que renovar el ticket), y porque a continuación tienen otra cita. Aquí están porque la mujer tiene un pólipo. Hace mucho calor, por la calefacción. Algunas mujeres se quitan el jersey, o la chaqueta. De repente irrumpe en la sala de espera otra pareja, que se muestra muy impaciente. Tanto es así que vuelven donde la recepcionista para preguntar si el doctor X (sí, el mismo al que están esperando) va a tardar mucho, que tienen prisa, que van a llegar tarde a otra cita. Qué cara, piensa ella, intentan colarse. Y espera que no lo hagan, aunque ha visto que la enfermera ha entrado a la consulta de su doctor. Sería el colmo, piensa, y siente su rabia crecer. La calefacción no ayuda. Entonces sale la enfermera y discretamente se acerca a los recién llegados y les dice en voz muy baja: “El doctor tiene una paciente por delante y va a tardar un buen rato”. La mujer que espera y observa no cae en la cuenta de que ha sido mencionada,  de que es ella quien pasará en un par de minutos y se quedará más tiempo del previsto, quien se sentará ante el ginecólogo y éste le mostrará el resultado del análisis y le dirá que es cáncer, y a continuación le transmitirá un mensaje de calma y confianza y ella sabrá que todo irá bien, y que ha tenido mucha, mucha suerte. 

Beatriz Alonso Aranzábal


domingo, 14 de septiembre de 2014

Homenaje a Juan Miguel Lamet


Cuando resulté finalista en el concurso de la revista Fotogramas y Renfe de guiones de cortometraje, sin haber aprendido cómo se escribe un guión, me atreví a dar el paso de matricularme en un curso intensivo de Escritura de Guión en la Escuela de Cine de Madrid (ECAM) de dos semanas en el año 2000. Este curso marcó un cambio en mi trayectoria personal y me dio la confianza para abordar aventuras inimaginables, como hacer cine. El causante fue el profesor que lo impartió, Juan Miguel Lamet, que nos ha dejado en este agosto de 2014 a la edad de 80 años. 

El primer día de clase nos preguntó a la docena de alumnos que éramos, quién quería ser director de cine. Recuerdo que me chocó la pregunta, para mí era una idea tan remota que jamás había pasado por mi imaginación (y eso que es grande). Éramos algo más de una docena de alumnos, de los cuales cuatro mujeres y de distinta procedencia: una abogada (Eva Nuño), una publicista (Assumpta García Mas), una periodista (Charo Nogueira) y yo, psicóloga. Los chicos, en cambio, creo recordar que eran todos más jóvenes. Nosotras nos hicimos amigas, muy amigas. Y emprendimos la aventura de escribir un guión de largometraje (“Cara bonita”) y luego rodamos un corto “Anatomía patológica” (2003), que ganó un premio y que se puede ver en Youtube (más información en mi web Cartas SinSellos).

Como ocurre en todos los sitios donde se imparten clases, los alumnos tienden a sentarse siempre en el mismo sitio y así hacíamos en su clase. Una mañana yo dije (siempre dispuesta a innovar), ¿por qué no cambiamos de sitios? Y cuando llegó Lamet se quedó totalmente desconcertado, y preguntó a qué se debía ese jaleo. Desde entonces entiendo que este comportamiento humano facilita al profesor el ubicar a sus alumnos.

En seguida nos puso a escribir relatos. Como ejemplo nos sacó el libro de Cesare Zavattini que, oh sorpresa, había prologado mi padre Jose manuel Alonso Ibarrola (“Milagro en Milán y otros relatos”, Ed. Fundamentos 1983). De repente en esa clase confluía el cine italiano, la devoción de mi padre por el célebre escritor y guionista, los relatos breves, y toda esa mezcla que me resultaba tan familiar sirvió de base para empezar a saber contar bien una historia, y a ponerle la  guinda, como recalcó Lamet. Y aunque una lección es que en el guión de cine no cabe la literatura, antes de escribirlo es necesario saber escribir un buen relato: saber narrar, dónde empezar, y cómo cerrar una historia. Aprendí que hay que ser capaces de contar una película oralmente, y luego reducirla a unas cuantas frases escritas (o sea, hacer una buena sinopsis).


También aprendí algo importante para los personajes de un guión, extensible a nuestra vida. Lamet explicó que al protagonista no deben pasarle cosas, sino que debe actuar, avanzar, moverse. Es decir: el protagonista no debe ser reactivo (actuando a medida que le pasan cosas) sino que debe actuar: decide dar pasos, no esperar a los acontecimientos. Esta idea me vino muy bien para darme cuenta de que en la vida no se puede “esperar” a que nos ocurra algo interesante, sino que hay que ir activamente a buscarlo. Y asi trato de hacerlo desde entonces.

Después del curso, como he dicho de sólo 15 días, mantuve el contacto con él a través de algunas visitas y de la correspondencia postal. Cada vez que le llevaba textos, guiones o cortometrajes  me contestaba amablemente después con su elegante caligrafía y me daba su opinión, señalándome en qué podía mejorar y siempre con ánimos para que continuara. Algunos extractos:

(Sobre mi primer cortometraje documental) 
“Recibí tu “Voy para contento”, lo vi con mucho gusto y espero pode pasarlo, con tu permiso, en clase. Has aprendido un montón. El corto se ve muy bien y seguro que entrarás con él en la rueda de certámenes y festivales que te darán nuevas satisfacciones”. 
(1 de enero de 2006).

(Sobre mis relatos y microrrelatos) 
“Leí tus textos. Me recordaron a Ennio Flaiano, a Cesare Zavattini y, claro, a tu padre. Tienen ese toque melancólico de los poemas de Tonino Guerra, otro italiano. Me encantó “Una postura incómoda” porque parece una idea a lo J. J. Millás cuyos minicuentos admiro. Ni borracho se ocurriría tirarlos. Son como son. Lo haces bien y deberías repetir con otro “corto”.
(15 de junio de 2006).

(Sobre “Los aviones no saludan”) 
“Salvo el título, que me parece demasiado explícito, todo lo demás me ha encantado, en especial la dirección de actores y el inquietante Modigliani. Has progresado muchísimo. Deberías probar ya con un metraje de más duración”.
(26 de diciembre de 2007).

(Sobre el guión de “Papiroflexia”) 
“Recibí el guión de tu próximo corto, lo leí en el acto… y me encantó. Ahora he vuelto a releerlo y me ha gustado de nuevo. No sé por qué en ambas ocasiones me he imaginado una pequeña librería de N. York. Quizás influencia de W. Allen o de aquella preciosa librería en blanco y negro de “El sueño eterno”. Voy a hacerte un par de sugerencias”.
(10 de marzo de 2008).

(Sobre el cortometraje “Papiroflexia”) 
“Me ha parecido un buen trabajo, has avanzado mucho. Pero voy a hacer algunas observaciones: 
- Parece que está rodado precipitadamente (…)
 Echo de menos algún diálogo convencional …)
Dicho lo cual, el corto es bonito e inusual.
Imagino cuánto habrás luchado para que yo ahora te ponga pegas. No me malinterpretes. Trabajas con ideas tan sutiles que no tengo más remedio que pedirte un poco más. Discúlpame.
Escribe un largo. Y no te desanimes. Esto es así, una ducha escocesa; se pasa de la autoafirmación al desamparo. Pero tú sigue. Cuando tengas unos folios me los mandas. Los leeré con lupa y avanzarás”.
(30 de junio de 2009).

La correspondencia se interrumpe aquí porque desde entonces hasta el presente me dejé absorber tanto por el trabajo y las nuevas responsabilidades que el cine quedó al margen. Error que estoy subsanando con la producción de un documental que está en fase de montaje. Lo que más siento es que no podré contar de nuevo con las sugerencias y comentarios sinceros de Lamet, y sus mensajes de ánimo. Que descanse en paz, apreciado y querido maestro.



“En aquella España miserable, atroz, enlutada y triste como madre o viuda o  hermana de millares de muertos, ir al cine era como soñar que se vuela, una liberación, un gozo infinito, un alivio del alma, un éxtasis, una embriaguez, un orgasmo de hora y media si yo hubiese sabido entonces lo que era un orgasmo” (extraído del capítulo “Mirando hacia atrás con ira” del libro “El cine y la memoria”, Editorial Nickel Odeon 1996).

Beatriz Alonso Aranzábal, agosto 2014

domingo, 15 de junio de 2014

Elegir tu carrera



Mi hijo se examina esta semana de Maturità en el Liceo Italiano, con 17 años, como hice yo. Yo tuve que hacer  también la Selectividad española completa (véase con qué foto carnet me presenté a los exámenes), él sólo las pruebas Específicas (no existían entonces). Tiene que decidir en qué carrera se va a inscribir ya en julio, pero no lo tiene claro.
¿Y quién lo tenía?
Aquel mes de junio de 1981, después de aprobar la Selectividad tenía que elegir tres carreras, por orden de importancia para mí. Yo en el fondo de mi ser quería hacer Bellas Artes, pero era tan insegura que no sabía si tenía el talento necesario. Asi que lo puse en 2º lugar, de manera testimonial, como reflejo de mi verdadero deseo.
En 1º lugar puse Psicología, yo era una observadora nata y me encantaba conocer la vida de los demás.
En 3º lugar, y siguiendo mi interés por lo colectivo y humano puse Sociología.
Para que veáis la mentalidad de algunos en aquellos años (la Psicología como carrera independiente llevaba sólo unos años funcionando), algunas personas comentaron "a ver si tenía problemas" por elegir esa carrera. ¡Jajajajajaja!


sábado, 7 de junio de 2014

Porque estaba ahí




PORQUE ESTABA AHÍ

Mucho me temo que vienen a rescatarme de mi ignorancia, a convencerme de que fui una ingenua. Vienen todos a por mí, en manada. Pronto me rodearán, explicándome las cosas como fueron, la verdad que desconocía. Cuando abra la boca su ruido tapará mis palabras. Ellos no estuvieron, pero saben. Porque el eco de sus comentarios se eleva sobre nosotros  y cae como lluvia que no escampa. Les molesta verme seca. La edad reseca. Pero puedo decir lo que pasó.
B.A.A.


La frase de inicio del concurso Relatos en Cadena de esta semana fue: "Mucho me temo que vienen a rescatarme". A partir de ahí máximo 100 palabras. Hacía muchos meses que no participaba y me animé a hacerlo.

lunes, 12 de mayo de 2014

De mi feisbuk

Traigo aquí algunas cosas que he escrito en mi página de Facebook, breves comentarios, reflexiones o recuerdos, para no dejar pasar más tiempo sin actualizar este blog.

(1 de mayo de 2014)

"Aunque no queramos darnos cuenta,
los ángeles ya han comenzado a bajar el telón."

Ayer asistí a la presentación del libro de poesía "La fatalidad" de Fermín López Costero, editado por Editorial Nazarí (que publicará mi antología de microrrelatos). El autor es berciano y desde su casa atisba el monasterio de Carracedo. Compartimos antología: Mar de Pirañas (Menoscuarto, 2012).


(2 de mayo de 2014)


 
Mercado de la Cebada en La Latina. Antes había anexa una piscina donde aprendí a nadar junto con mi hermano Iñigo. Teníamos unos 7 años y dábamos aullidos en manos de aquella familia que daba las clases (la madre, el padre, el hijo). A veces nos soltaban en medio de la piscina. Jamás tocamos pie.
 
(2 de mayo de 2014)
 

Estuve en La Rosaleda del parque del Oeste de Madrid.  Algunas rosas olían, y eso que no era aun la hora bruja. Las había de muchos colores, más o menos exuberantes. Las había pequeñas y discretas. Grandes y voluptuosas. Las había tristes, un poco mustias. Y sobre todo había lo más importante: ¡¡¡había muchos capullos!!! Jajajajajajaja
 
(6 de mayo de 2014)
A los 15 años, cuando escuchaba esto en la radio, no sabía lo guapísimo que era Benjamin Orr. Lo descubrí hace pocos años, por el youtube. La canción me fascinaba, de por sí.





(7 de mayo de 2014)

Y a los 32 años, durante mi embarazo, al volver del trabajo me sentaba a ver esta telenovela, la mejor que he visto nunca. Estaba llena de cafetales, de ese acento colombiano que me encanta, de canciones tristes y de rancheras que cantaba la propia protagonista. El guión era muy bueno, y los personajes muy dignos. Una anécdota: el último capítulo se emitió el día que parí, asi que tuve que pedir que me la grabaran en el VHS y cuando volví a casa la pude ver con mi bebé en brazos.




(8 de mayo de 2014)

No sé qué será tocar la gloria, y perderla, pero debe de dejar un vacío enorme. Tristemente, hay tantos y tantos ejemplos.

(9 de mayo de 2014)

Volvía hojeando El País en el metro y veo que para informar de un trágico accidente de tráfico, en la zona de la Serena de Badajoz, subrayan que ocurrió a 10 kilómetros de Puerto Hurraco y nos recuerdan la matanza que allí ocurrió. ¿Qué aporta esto a la triste noticia o se trata de estigmatizar a ese pueblo?