ABUSÓN
Al entrar en el interminable túnel sintió miedo y agarró muy fuerte la mano de una pasajera. La bofetada le devolvió a su asiento.
El blog de la única web (Cartas-sin-sellos.com) dedicada exclusivamente a la correspondencia desde el año 2000.
ABUSÓN
Al entrar en el interminable túnel sintió miedo y agarró muy fuerte la mano de una pasajera. La bofetada le devolvió a su asiento.
SALOMONA
La suerte estaba en el aire. Las dos empleadas se miraron. Siempre fueron buenas colegas. El día anterior la jefa les había comunicado que tenía un premio (único e indivisible) para otorgar, y que tomaría una decisión sobre cuál de las dos lo recibiría. Esa noche la jefa consultó con la almohada tras analizar y sopesar la trayectoria y el compromiso de ambas, que estaban casi a la par. Casi. Por la mañana, al comunicarles su decisión, la perdedora protestó argumentando que habría sido mucho mejor método echarlo a suertes.
Su compañera calló.
La jefa cedió.
La moneda voló.
Ninguna ganó.
(Beatriz Alonso Aranzábal, "Demuestre que es humano, me dijo una máquina", Libros del Aire 2022)
CHASCO
San Pedro reservó al evasor de impuestos el Paraíso Fiscal, un deplorable reducto del Cielo.
Beatriz Alonso Aranzábal ("Demuestre que es humano, me dijo una máquina", Libros del Aire, 2022)
VIVIR EN PAZ
Concluida la II Guerra Mundial, un cisne emprendió el vuelo desde la derruida ciudad de Berlín. Al sobrevolar un pueblecito español, sintió el rico olor de su fábrica de galletas e inició el descenso pensando que aquél sería un buen lugar para vivir. Estaba harto de la escasez de pan, de las calamidades y de la miseria tras acabar la guerra. A él no le importaba nada quién dirigiera un país y sólo era un ave de paso, se dijo, justo un instante antes de que un tiro de escopeta lo abatiera.
El cacique del pueblo, con su trofeo, se puso más contento que unas castañuelas.
Beatriz Alonso Aranzábal ("Demuestre que es humano, me dijo una máquina", Libros del Aire 2022)
En los pequeños actos cotidianos residen las contradicciones del mundo actual. Gestos y pensamientos -en el hogar, en el trabajo, en la vida social- que tienen un trasfondo en el que a menudo no se repara. Los microrrelatos de este volumen juegan con las palabras y otros recursos estilísticos para mostrarnos cómo subyace, bajo un manto de normalidad, la realidad de la condición humana. En la primera parte predominan la perplejidad, la inquietud e incluso el surrealismo. En la segunda quedan retratadas las relaciones interpersonales. En la tercera, las “nimiedades” constituyen la guinda de la brevedad.
"Demuestre que es humano", nos piden a veces las computadoras. ¿Y nosotros, se lo pedimos a nuestros congéneres?
En noviembre mi hijo viajó a Roma a visitar a un amigo Erasmus. Mi padre le había pedido que se acercara a Via Rasella e hiciera una foto de la fachada del hotel De Petris. El nombre de ese hotel, que hace sesenta años era un hostal, fue el que eligió para el personaje protagonista de su primer libro.
Era un lugar que había visitado por los sucesos de la II Guerra Mundial: en el cruce de la Via Rasella y la Via Boccaccio aún quedaban (y quedan) restos de la metralla tras el atentado contra las tropas alemanas durante la ocupación nazi. Como represalia, Hitler ordenó la muerte de 335 italianos (diez por cada soldado muerto, que habían sido 33). Fueron ejecutados en las Fosas Ardeatinas, con tiros en la nuca, en las afueras de la ciudad.
Marcelo cumplió el deseo de su abuelo y le mandó las fotos. Aquel hostal ahora es un hotel de tres estrellas.
Y como hoy 1 de diciembre es el 60 aniversario de la publicación de su libro (con ilustraciones de Eduardo Maturana), mi padre, José Manuel Alonso Ibarrola, me pidió que escribiera esta breve reseña.
Para completarla, añado el texto que escribió para su web, www.alonsoibarrola.com, donde se pueden descargar sus publicaciones:
“El año 1961 salía a la luz pública mi primer libro, Depetris, el retrato y confesiones de un burgués anónimo que termina perdiéndose en un túnel interminable... La censura franquista lo aprobó con reticencias y la edición corrió por mi cuenta y riesgo tras llamar en vano a las puertas de varias editoriales. Algunos críticos acogieron el libro como "algo insólito, nuevo y original" dentro de la joven narrativa española. El director Jaime Azpilicueta realizó una adaptación teatral, y el escritor y guionista Eduardo Delgado una versión para Televisión Española, con realización de Luis María Güell, incluida en la serie "Escritores de hoy", y que se emitió con el título de Historias del tren. En 1963, la editorial italiana Rizzoli seleccionó y tradujo uno de los capítulos ,"En el túnel", para la antología Umoristi di tutto il mondo”.