Nothing lasts really. Neither happiness nor despair. Not even life lasts very long. (Brief Encounter, 1945)

sábado, 28 de marzo de 2009

Cartas antes de morir

El diario "El País" publica hoy un reportaje sobre cartas escritas por "rojos" fusilados por el franquismo tras la guerra civil, a las que en un homenaje póstumo sus hijos y nietos responden desde el presente.

El reportaje se titula "Muero tranquilo y orgulloso...", está firmado por Natalia Junquera y el enlace para leerlo completo está más abajo.

En el 70 aniversario de la entrada de las tropas franquistas en Madrid, los destinatarios de aquellas cartas y los que las heredaron llevarán su respuesta a la tapia del cementerio donde sus padres y abuelos fueron ejecutados, La Almudena.
"Recuerdo como si fuera ahora mismo la última vez que te vi en la cárcel, sentado sobre tus rodillas, jugando con la cadena de tu llavero, que al final me diste", escribe hoy Pepe Carrizo, de 78 años, a su padre. Entonces tenía ocho y aquel día no sabía que estaba en una prisión. Pensaba que había ido a ver a su padre, el alcalde socialista de El Escorial Vicente Carrizo, a un castillo, porque ese era el lugar donde estaban datadas todas las cartas que le había enviado desde que dejó de verlo en casa.


"Queridos hijos Pepe, Felisín y Vicentín. Estoy en un castillo muy precioso. Por la noche pasean las princesitas por el patio. Cuando duermo se aparece mamá Pilar vestida de hada con el pelo suelto y muy guapa. Me cuenta todo lo que hacéis. Cuando sois buenos y aplicados me pongo muy contento. Cuando la hacéis rabiar, lloro mucho", escribía Carrizo, ya condenado a muerte. Pepe tenía 8 años, Felisín, 7 y Vicentín era un bebé de meses.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Muero/tranquilo/orgulloso/elpepunac/20090328elpepinac_12/Tes

3 comentarios:

Manuel dijo...

¿Ves como las "casualidades" se encadenan?.
Justo estos días estoy recuperando la memoria de mi abuelo Manuel, de quien hasta hace poco tiempo tan sólo tenía una vieja foto en blanco y negro y una historia difusa que llevaba escuchando desde niño... Estos días también yo estoy descubriendo esos papeles que dormían en un registro de la provincia de Jaén, y que por fin ponen luz a todas esas sombras en la historia que me contaron.
He leído ese artículo que refieres y no he podido evitar emocionarme por tantas historias de hombres que, como mi abuelo, perdieron una guerra que nunca debería de haber sucedido, y en la que sólo defendieron la República democraticamente elegida.
Muchas Gracias Beatriz.

Sinsellos dijo...

Gracias a ti por compartir un poco de tu historia, por recordar a los abuelos y a las abuelas que nunca conocerían a sus nietos.

Qué buena es la memoria.

Manuel dijo...

Algunos casi ni conocieron a sus hijos. Cuando fueron a buscar de madrugada a mi abuelo, tras la guerra, mi padre apenas tenía 3 años y obviamente no recuerda nada de aquello. Aunque sí los silencios y el miedo que vinieron después...