Nothing lasts really. Neither happiness nor despair. Not even life lasts very long. (Brief Encounter, 1945)

martes, 23 de noviembre de 2010

El café de Celes

En los dormitorios de la residencia estaba prohibido fumar y tener alimentos. En el desayuno sólo se administraba infusiones o descafeinado dados los antecedentes psiquiátricos de sus moradores. Pero Celes se las ingenió para montar una cafetería privada en su baño, haciendo café para sus compañeros al módico precio de 30 céntimos.

 
Pilar, su compañera de habitación lo celebraba:
- Está muy bueno este café, lástima que esté un poco frío.
- Ya sabes lo que te costaría en un bar.

Los recursos económicos de los residentes eran muy exiguos. Tampoco tenían mucho que hacer. Una de sus aficiones era ver “La Rueda de la Fortuna” después de la merienda. Se apresuraban para coger un buen sitio en la sala de estar.

Antonia tendió a Celes su vasito de plástico:
- También podías dar un poco de azúcar.
- Eso te lo traes tú, que yo hago bastante.

Con el trapicheo del café empezaron a llegar tarde al concurso televisivo. Una auxiliar empezó a extrañarse.

Lourdes siempre quería repetir:
- Lléname el vaso otra vez.
- Por hoy es suficiente.

Fue su último sorbo de café clandestino. La inspección sorpresa en el baño de Celes reveló que allí se hacía café utilizando una media como filtro, directamente bajo el grifo del agua caliente. Las súplicas de Celes no impidieron el decomiso de su paquete de café Marcilla.

La media era de color canela, como su piel.
B.A.A.

7 comentarios:

Maite dijo...

Duro reflejo de la supervivencia de los mayores. Bien llevado, entre la ternura y la desazón de la redada gerontológica.
Un abrazo

R.A. dijo...

Estos textos tuyos (como el anterior) que son como el iceberg famoso de Hemingway me gustan por la delicadeza con la que vas trazando una línea alrededor de ese agujero al que nos invitas a asomarnos y sacar nuestras propias conclusiones no las de la autora ni las de nadie, las nuestras.
Y demuestras tu sensibilidad en detalles del relato que tienen mucha importancia sin embargo.
Un beso Bea

odys69 dijo...

Huy, Celes, como mi madre llama a mi padre :-)

Por fortuna, los dos siguen viviendo en su propia casa, y el café es abundante y del bueno.

Besos.

Sinsellos dijo...

De vez en cuando rescato cosas que tengo por ahí, asi actualizo y tengo ocasión de dar y recibir (compañía, sugerencias, una sonrisa).

Gracias, un beso

Pablo Gonz dijo...

Pues aunque no lo creas, Beatriz, yo hice café una vez en circunstancias parecidas. ¡El peor de mi vida!
Abrazos fuertes y gracias por escribir esta historia tan entrañable.
PABLO GONZ

J. G. dijo...

curioso y breve

felicidades

Sinsellos dijo...

Uf Pablo, no quiero ni imaginarme ese café... o quizás me esté perdiendo algo y pronto Clooney se apropiará del café "mediático" ja ja

JotaGe bienvenido, gracias por tu saludo.