Nothing lasts really. Neither happiness nor despair. Not even life lasts very long. (Brief Encounter, 1945)

lunes, 9 de agosto de 2010

Los Monaguillosh en la Fonoteca

Un compañero de microrelatos y bloguero, Budoson, se ha encargado de realizar una reseña biográfica y musical de Los Monaguillosh para la web la Fonoteca, asi que con esta excusa incluyo un video de los (muchos y buenísimos) que ha subido MgManu2 en su canal de Youtube, una de las canciones que más me gustaba tocar en directo: "Lechos de Nubia".



Gracias a todos los que dedicais vuestro tiempo a recordarnos.

Algún día se irán de casa





La habitación de mi hijo evoluciona con su edad, como es lógico. De ser un cuarto con mesa y sillitas de ikea pasó a ser un cuarto con escritorio y silla con ruedas, y los juguetes y cuentos infantiles fueron dejando paso a comics, manga, lego, psp, libros, internet (ay). Los peluches fueron abandonando su lugar sobre la cama para ir arrinconándose en una estantería, y pasar luego a un cesto, cada vez menos visibles...

Ayer los saqué a todos para darles un lavado, y no pude evitar pensar que algún día apenas tendrán cabida en la casa de un hombre joven. Les hice fotos, y me di cuenta de que asi han quedado inmortalizados.

Yo no guardo en mi casa ningún peluche mío, ninguna muñeca, ningún juguete. Las mudanzas de la vida hacen difícil conservar tantos objetos cargados de pasado, que aunque amados hay que ir dejando atrás.

domingo, 8 de agosto de 2010

El relato que inspiró mi tercer corto

Antes de convertirse en guión para ser rodado, "Papiroflexia" fue un relato con el que gané un concurso que hacíamos los miembros de la web VENTANIANOS todos los meses. Era un foro literario donde aprendí a escribir a base de alegrías y sobresaltos. En realidad, aprendí a cuidar más los textos antes de dar al "enviar", que es la clave que me ha dado el paso del tiempo: paciencia, pulcritud, honestidad. Reconocer errores y emocionarme cuando encuentro la pequeña idea que se convierte en breve relato.

Lo escribí en noviembre de 2005, no recuerdo cuál era el tema del concurso mensual, y en noviembre de 2008 lo rodé en un solo día... eso sí, la historia había sufrido algunos cambios (a pesar de que echábamos cubos de agua en la acera, ninguna tormenta estalló aquel día).


PAPIROFLEXIA

Las nubes amenazaban tormenta. La librería estaba vacía. Entré discretamente en aquel pequeño establecimiento, con estanterías hasta el techo, donde un empleado se dedicaba a forrar libros de texto. Tenía ganas de leer una novela romántica, una novela que me tuviera entretenida las tardes oscuras del otoño, que ya se anunciaban.

Sólo los tijeretazos del atareado dependiente rasgaban el silencio.

Empecé a curiosear, pero al estirarme para alcanzar un volumen noté el dolor. Una lesión en la espalda me había obligado a abandonar mis clases de yoga, a las que acudía al salir del instituto. Cuando el médico me mandó reposo no repliqué. Tampoco había replicado cuando mi novio me dijo que no habría boda. Nunca busqué a nadie más. Mi casa, mi gato, mis alumnos y mis libros. Y ahora tenía a Ana Karenina para hacerme compañía.

Al acercarme al mostrador, no sé por qué pedí que me envolviera el libro para regalo.

Y entonces me quedé mirando sus manos largas y suaves que manipulaban el papel tornasolado, recortando, doblando las esquinas con suavidad, pegando el celo con cuidado. Miré su rostro concentrado, sus ojos castaños atentos, y su labio inferior, que se le quedaba ligeramente caído. Me gustaba cómo lo hacía. Y me lo estaba haciendo a mí. Deseé que no acabara nunca, y sin embargo lo hizo muy rápido. Le pregunté qué le debía.

Entonces él, con una sonrisa, me preguntó si tenía prisa.

Me quedé azorada, miré por el escaparate y vi que la tormenta ya había estallado. Dijo que mi regalo quedaría estupendo si le añadía un ornamento de papel. Sonreí. De un cajón extrajo hojas de papel de seda y empezó a decirme que le encantaba la papiroflexia, y que me iba a hacer unas mariposas de papel para acompañar al libro. “Te voy a hacer unas mariposas…” fue una frase que sacudió mis entrañas, un revolcón de mi estómago, poco acostumbrado a tantas atenciones. Y sus dedos hicieron un trabajo minucioso, confeccionando pequeños insectos que iba pegando en el lomo del libro. “Y para terminar te voy a hacer una rosa”. Ahora tenía yo el labio inferior entreabierto.

Las yemas de sus dedos ejercieron una ligera presión sobre cada pétalo.

Súbitamente se abrió la puerta del establecimiento. Entró una mujer muy elegante que le preguntó si ya le había forrado los libros. El chico le sonrió mucho más ampliamente que a mí, iniciando una animada conversación con ella. Me apresuré a abrir el monedero para pagarle, mis dedos estaban torpes. Me sentí muy poca cosa. Lamenté mi pelo descuidado, mi falta de maquillaje. Protegí el paquete bajo mi gabardina y al traspasar el umbral de la puerta pude oír como la clienta le reprochaba que a ella nunca le había hecho un paquete tan bonito.

viernes, 6 de agosto de 2010

(Muy breve) Historia de Cartas Sin Sellos

A veces ocurre que buscas alguna dirección de email en tu cuenta de Gmail y aparecen antiguos correos, y hoy me ha ocurrido que me he encontrado con una contestación a alguien que me preguntaba, hace ahora un año, si aun se podían enviar cartas a mi web. Me ha parecido un resumen correcto de una larga trayectoria, asi que lo voy a reproducir aquí, para los recien llegados a Cartas Sin Sellos.


La historia de CSS es larga pero brevemente te diré que:

- aprendí en 2 semanas a hacer una web en el año 2000 (por aquel entonces se decía que con una página web se ganaba dinero)
- poco a poco llegaron las primeras cartas y las primeras consultas psicológicas (había un consultorio para adultos y otro para adolescentes gratuitos con una opción de respuesta privada previo pago de una cantidad mínima)
- las cartas se mandaban a traves de un formulario, es decir eran anónimas si el remitente no ponía su email de contacto
- los adolescentes mandaban cientos de cartas escritas de cualquier manera
- yo antes de publicar las cartas las corregía (ortografía, sintaxis, etc.)
- la página tenía (tiene) un estilo cuidado, en el fondo y en la forma
- le dedicaba, por tanto, un montón de tiempo
- nadie quería pagar por las consultas psicologicas (cuando llegué a las 440 adultas y 400 adolescentes cerré el servicio)
- cada vez entraba más gente, y como pagaba el hosting, y éste depende del número de visitas, cada vez pagaba más dinero al mes
- actualizaba practicamente a diario con nuevas cartas
- abrí un foro que fue un lugar increíble hasta que un troll empezó a dinamitarlo con graves insultos y mentiras contra mí y los demás y lo tuve que cerrar
- fue un esfuerzo tan grande (personal, económico, etc.) que un día decidí que se acababa: lo cerré pero llegaron tantas cartas pidiendo que no lo hiciera, que al cabo de unos meses (con un poco más de moral) en septiembre de 2007 reabrí CSS
- quité todos los archivos anteriores, con miles de cartas, para reducir el espacio que ocupaba en internet y el número de visitas (sí, por desgracia morí de éxito pues el éxito no me reportaba ningún beneficio económico, al contrario)
- Hay gente que lleva escribiendo y visitando años y años
- Hace cinco años preparé un libro precioso con Cartas Imposibles seleccionadas por mí, pedí permiso a los autores, pero no encontré editorial
- Ahora he encontrado un sitio web de autoedición que sólo vende los libros que se encargan que quizás se convierta en la salida de este ansiado proyecto
- Desde hace un año el buzón no es ya un formulario y el número de cartas ha descendido enormemente: ahora practicamente no recibo casi nada
- Me alegraría mucho publicar una carta tuya
- Uf, qué parrafada
Admito sugerencias sobre el camino a seguir, sobre el futuro de Cartas Sin Sellos. Muchas gracias y un cariño especial a quienes siguen ahí (y sobre todo a quienes aun mandan cartas, tan auténticas).

miércoles, 21 de julio de 2010

Lo de la SER no pudo ser

Llegó el día de la gran final (8 de julio de 2010), diez participantes, uno por mes de septiembre a junio, un gran premio en metálico, y allí estuvimos todos en el estudio de la cadena Ser, en directo en el programa “Hoy por hoy” que presenta Carles Francino. La primera parte del programa se dedicó a nuestras biografías, en cien palabras por supuesto (la cosa va de hiperbreve), que previamente habíamos grabado con la música de fondo de nuestra elección. Yo elegí la versión de “(Love is like a) Heatwave” que interpretaron The Jam en su LP Setting Sons de 1979.

Nací en Madrid y aquí sigo, dedicándome en horario laboral a las enfermedades mentales. De adolescente tocaba en un grupo de la movida, los Monaguillosh, con hache al final. Estudié psicología, colaboré en prensa italiana y española, y en el año 2000 inauguré en internet Cartas Sin Sellos. También aprendí a escribir guiones, y cuando puedo convierto en cine mis relatos. El día a día sin embargo deja poco tiempo para escribir, por eso lo hago brevemente. Suerte que tengo que se me dan bien las sinopsis, si no, ¿cómo podría estar contando mi vida en dos patadas?
En la segunda parte se leyeron los diez relatos finalistas. El jurado estaba compuesto por Soledad Púértolas, Pilar Reyes, Javier Rioyo y Javier Sagarna. El ganador fue Agustin Martinez, finalista del mes de junio. En segundo lugar quedó Isabel González González con "Tic tac" (precioso), y en tercero Ernesto Girondo con "El retrato de la abuela".
La verdad es que llegar a estar entre los relatos diez finalistas de entre 24.575 es toda una hazaña. Aquí dejo el mío. Gracias a todos los que me habéis mandado suerte y ánimos.
El olfateador
Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata fue uno de mis primeros éxitos como olfateador. Tenía los ojos vendados y toda la oficina mirándome. En seguida supe que era la administrativa. Después otra mujer pasó sus dedos por mi pelo y adiviné que era la documentalista. Tampoco fallé cuando el diseñador gráfico me sacudió la caspa de los hombros. Al regresar a mi mesa de trabajo la recepcionista, a modo de despedida, me tocó la punta de la nariz, lo cual desencadenó en mí una terrible convulsión. Desde entonces cuando llego a trabajar entro con un pañuelo en la nariz. Creen que es alergia, pero es amor.

martes, 13 de abril de 2010

Víctima del spam

Jamás me había ocurrido, en casi diez años de mantener Cartas Sin Sellos en Internet, que de un día para otro me bloquearan el sitio. Desde aquí quiero contar lo que ocurrió para todos aquellos que, desde hace tantos años, siempre tenéis un rato para venir a visitarme. Ésta fue la secuencia de los hechos.

Un señor (que se hace llamar Proud American Man) me envió el siguiente email el día 30 de marzo, “gritándome” (pues ya se sabe que en Internet las mayúsculas se usan para alzar el tono de voz) esto:
PLEASE STOP SENDING ME YOUR CRAP, OR I WILL REPORT YOU TO YOUR INTERNET PROVIDERS AND MAKE SURE YOU ARE SHUT DOWN. AND WOULD YOU MIND TELLING ME HOW THE HELL YOU GOT MY E-MAIL ADDRESS AND WHAT IN THE WORLD MAKES YOU THINK I WOULD HAVE ANY INTEREST IN OR NEED FOR YOUR JUNK?

A la mañana siguiente encontré que no se podía acceder a Cartas-Sin-Sellos. Me puse en contacto con la gestoría que administra mi espacio en Internet y me contestaron:
La cuenta esta suspendida por un intento de envío de spam. Al parecer te han denunciado por envío de spam, si es así no podré habilitar el sitio aunque lo elimine y lo vuelva a crear. Intentaré aclarar la situación a lo largo del día, ya te informaré.

Y ésta respuesta recibieron:
Estimado usuario, su cuenta ha sido suspendida de forma definitiva por realizar severas operaciones de SPAM en el servidor.

Mi gestor contestó lo siguiente:
Esto no es así, conozco a mi cliente desde más de diez años, es una persona honorable, lo más probable es que se trate de algún virus o sistema que haya empleado su correo para realizar el mencionado Spam. Díganme que tengo que hacer para solucionarlo, activar la cuenta de mi cliente y como podemos protegernos de futuros ataques similares.

La respuesta de la empresa de hosting fue:
Por favor detállenos su compromiso a no cometer este tipo de abusos nuevamente y el funcionamiento de su cuenta para que podamos iniciar un trámite de posible desuspención. Esperamos su detalle. Agradeceremos su cooperación para resolver el inconveniente en su cuenta. (sic)

Con lo cual, muy enfadada y molesta, envié un email a mi gestoría para que se lo mandaran al servidor diciendo lo siguiente:
Es obvio que algún tipo de virus habrá afectado al servidor de Cartas Sin Sellos, pero no desde mi ordenador pues he comprobado minuciosamente los archivos con el Antivirus. Lo que me resulta preocupante es que la empresa que aloja mi servidor de por hecho que yo soy la autora de ese spam y me haya bloqueado sin preguntar, y además pretende que me comprometa a no hacer algo que yo jamás he hecho.

Yo estoy comprometida con la transparencia, el rigor y las buenas maneras desde que el uso de la razón me ha posibilitado ser así.

Llevo diez años con una sencilla página web, dadas mis grandes limitaciones en el conocimiento informático, que pago todos los meses y que ofrece de forma gratuita a quien quiera un lugar de encuentro para comunicarse a través de cartas. Por lo tanto, aunque no espero ninguna disculpa por parte de dicha empresa (por cierto, el señor americano que me denunció ya se ha disculpado, pues se puso en contacto conmigo de una forma inicialmente desagradable), sí que me gustaría sentirme mejor tratada. Si éste no va a ser el caso, deberíamos cambiar de compañía.

Todo esto ha sido muy desagradable, y soy tan victima como cualquiera que haya recibido spam utilizando mi web site. De hecho, después de casi diez años de actualizarse de forma ininterrumpida, Cartas Sin Sellos no está ahora mismo online por causas ajenas a mi voluntad.

Un cordial saludo

Mientras se desarrollaba esta correspondencia, envié un email al americano que me denunció:
Dear Sir:

It seems that somebody has used the name of my web site, Cartas Sin Sellos, to send spam. I'm Spanish and it's difficult to explain in English, so here I quote something from http://en.wikipedia.org/wiki/Spam_(electronic)

"/Increasingly, e-mail spam today is sent via "zombie networks", networks of virus- or worm-infected personal computers in homes and offices around the globe; many modern worms install a backdoor which allows the spammer access to the computer and use it for malicious purposes. This complicates attempts to control the spread of spam, as in many cases the spam doesn't even originate from the spammer/."

I'm the creator of a modest web site dedicated to publish letters from all the world, and in ten years never happened something like this. My web site has been closed without asking me. I'm a victim of spammers, like you.

So now I'm very worried about this unpleasant incident. It's ten years working for free (but paying a host every month) in Internet, just to help people to communicate through letters.

Kind regards

A lo cual este señor me respondió (y firmó también con su nombre)
I'm really sorry about that. I just hate all the junk e-mail I've been receiving recently. By the way, they didn't just use the name of your web site: they used the IP address (xxxxxxxxx), too.

Todo esto coincidió con el inicio de la semana santa, que me pilló de vacaciones y sin ordenador. La gestoría buscó un nuevo alojamiento para mi web y rescató una copia de enero, por lo cual pido disculpas a mis seguidores por los fallos que hubo desde el 30 de marzo hasta el 5 de abril 2010. Os dejo una foto que hice el día 4 abril, domingo de resurrección ;-)

lunes, 22 de marzo de 2010

Cortísimo metraje

Esta mañana me he tropezado (sí, porque lo clavé en el corcho que cuelga de mi despacho) con el texto que María de Miguel escribió sobre el rodaje de "Los aviones no saludan" (2007), y me ha dado tanto gusto reelerlo (¡y recordar!), que lo publico de nuevo aquí completo, también como agradecimiento a todos aquellos que formaron parte del proyecto. Ella fue ayudante de producción, y lo ha seguido siendo en Papiroflexia (gracias, María).

CORTÍSIMO METRAJE (bis)

Nos hemos quedado cortas con las croquetas, me dice Raquel. Y entonces comprendo que ser ayudante de producción no sólo supone buscar bayetas, desmontar estanterías, esconder papeleras o pedir a los transeúntes que no pasen por delante de la cámara. Ser ayudante de producción supone saber calcular las croquetas. Es decir, ser un poco madre. Y si algo necesitaba el equipo de Los aviones no saludan era una madre, o incluso dos; un matriarcado que justificara ese extraño vínculo familiar, aquel que une a varios desconocidos en un utilitario que los lleva a un centro de salud mental de Getafe en pleno día festivo. Aquel que les hace regalar ilusión, talento, habilidades para rodar una historia de esas que, de tan reales, parecen mentira. Por eso no importa madrugar, ni repetir una escena porque del café no salga humo, ni repetirla otra vez porque tanto hemos calentado el café que el actor se ha quemado los dedos. Lo que importa es avanzar. Avanzar hasta que una voz nos mire a todos —hay voces que miran, lo mismo que hay ojos que hablan bajito— y nos diga Vale, me gusta.

Y ahora toca desplazarse a la siguiente localización, decidir con qué pliegues caerá la toalla naranja, de qué lado hará la luz que unas lágrimas lo llenen todo de sombra. Se ensayará la posición de los actores, la situación de la jirafa, los gestos recogidos en plano y contraplano. Se oirán frases en voz alta y otras, vitales, entre susurros. Alguien pedirá una bombilla, un trapo, silencio. Se encenderá un piloto que nos tendrá en vilo, no tanto por lo que atrape el visor sino por lo que quede fuera de sus márgenes (latidos, tobillos, recuerdos). Y con una nueva orden olvidaremos lo real hasta pasar la página del guión como la pasan los niños: sabiendo que algún día volveremos a ella.

MARÍA DE MIGUEL

sábado, 27 de febrero de 2010

100 consultas adolescentes


Cuando inauguré Cartas Sin Sellos abrí dos secciones dedicadas a las consultas psicológicas: una para adultos y otra para adolescentes. Eran gratuitas, y publicaba esas cartas sin faltas de ortografía (siempre cuidé los textos que aparecían en mi web). También ofrecía una respuesta privada a módico precio, pero ya hace casi diez años descubrí que en internet casi nadie quiere pagar. Estuve dos años respondiendo cartas, hasta que llegué a 444 consultas atendidas de adultos y 400 de adolescentes, y ahí interrumpí el servicio. Siempre me ha gustado hacer consultorios, pero inspirándome en un estilo particular, y en mi adolescencia seguía el consultorio de la escritora Barbara Alberti en la revista italiana "Amica". En prensa española he hecho el consultorio que tuvo la revista "Glamour", y antes el de "Saber Vivir", ambas publicaciones bajo la dirección de Alicia Parro.
Volviendo a Cartas Sin Sellos, me encantaba contestar a los adolescentes, se volcaron con la web, escribían y escribían, y eran sinceros y agradecidos. De todo aquello he recogido una selección de cien consultas, que reflejan los temas que surgieron asi como el estilo con que escribían.

lunes, 8 de febrero de 2010

Papiroflexia on the road

"PAPIROFLEXIA", por méritos propios y nada más, se deja ver en lugares tan alejados entre sí como México (elegido Corto del mes de Noviembre 2009 en el portal Cortos Verdes) y la ciudad italiana de Aosta (España en corto el 20 de febrero de 2010 en el Theatre de la Ville), a través de Youtube ha llegado a Japón (la palabra Origami lo dice todo), y en Madrid estuvo una semana en la cartelera de los Cines Verdi. A partir de abril de 2010 será emitido en el Canal Cultura de TVE. (Y el próximo 21 de abril en el Colegio de Psicólogos de Madrid habrá un cineforum con mis tres cortometrajes). Un periplo interesante que, sin embargo, no ha tenido la misma suerte en los festivales de la península ibérica, donde llegan centenares de cortos a las convocatorias y siempre me he preguntado cómo hacen para visionar "todos" (no quiero pensar que su selección dependa únicamente de haber sido premiados en certámenes parejos, tal y como siempre se solicita saber en las bases).


Pero aparte de reseñar su exhibición pública, quería además agradecer los comentarios que he leído a través de blogs (más de treinta inserciones comentadas), una fuente de sorpresas increíble. El ejemplo más reciente, del pasado mes de enero: en el blog Venus y Janóbriga su autor, Manuel Iglesias, lo presenta diciendo: "es un destilado finísimo sobre el enamoramiento. Con una excelente puesta en escena, interpretación y regusto literario", y uno de sus lectores, Eloy Domínguez, añade este comentario: "Entrañable, amable, vital, hermoso... Este corto ha logrado arrancarme la sonrisa que tanto se me resistía los últimos días".

viernes, 1 de enero de 2010

10 Años de Cartas Sin Sellos

En otoño de este nuevo año mi web Cartas Sin Sellos cumplirá diez años. A menudo me entran dudas sobre su continuidad, dado que ya no cumple el papel tan importante que tuvo en sus primeros años: un lugar donde tantas personas de diferentes países compartían pensamientos y reflexiones (Cartas Abiertas), dedicaban palabras al desamor (Cartas Imposibles), contaban sus experiencias (Cartas Adolescentes)...

Según un contador de visitas el 14 de enero de 2006 visitaron la página más de 3000 personas (parece que el día de San valentín muchos se acuerdan de las cartas). Actualizaba el sitio prácticamente a diario, llegaban tantas cartas al buzón que me costaba tiempo y esfuerzo mantenerlo al día, con las cartas bien editadas y corregidas (si había faltas de ortografía), y acumulaba tantos archivos de cartas publicadas (miles) que tenía que pagar cada vez más hosting, o sea, alojamiento en internet, debido al alto número de visitas. Siempre he dicho que "morí de éxito".

Intenté cerrar el sitio (por fatiga y otras inquietudes) y en 2007 lo dejé inactivo unos meses, pero me llegaron cartas preguntando y esperando el regreso de Cartas Sin Sellos. Creo que la función de dar voz a tantas personas se diluyó con la aparición de los blogs y las redes sociales, ya que en estos dos últimos años llegan ya muy pocas cartas al buzón. Aunque creo que hay otro motivo: antes había un formulario para mandar las cartas, es decir, cualquiera podía ponerse a escribir directamente en la pantalla, dar a enviar, y yo recibía esa carta, a menudo de forma anónima. Sin embargo por cuestiones técnicas (antes de crear CARTAS SIN SELLOS hice un cursillo de 15 días para hacer páginas web, y desde entonces funciono de una manera muy simple... no he actualizado mis conocimientos, que son muy pobres) actualmente no hay formulario, sino que hay que enviar la carta desde un correo electrónico, lo cual frena la espontaneidad y elimina el anonimato.

Por otro lado hace años preparé una pequeñita selección de Cartas Imposibles y edité un libro muy bonito que hasta la fecha no he publicado. Ahora que hay en internet editoriales que te lo imprimen y que editan a demanda del consumidor (bobuk, blurb...) trataré de hacer "papel" estos dos libros que tengo preparados desde hace tiempo: "100 Consultas Adolescentes por Internet" y "Cartas Imposibles". Y, si me animara, debería preparar uno que se llamara... Diez Años de Cartas Sin Sellos.



Resumen de cartas publicadas desde octubre de 2000 hasta diciembre de 2009: Cartas Imposibles: 3.095, Cartas Adolescentes: 2.383 (únicas secciones en curso actualmente). Otras secciones: Cartas Abiertas: 1.497, Cartas Definitivas: 98, Postales : 67, Cartas Literarias: 29, Cartas Invitadas: 5, Cartas Culinarias: 24, Libros de Cartas: 9, Mensajes: 309, Consultas psicológicas: 444, Consultas adolescentes: 400.